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Por qué la ruta del vino de Mendoza es el viaje que tenés que hacer este año

Mendoza no es solo una provincia, es la cuna del vino argentino. Si alguna vez imaginaste recorrer viñedos frente a los Andes, probar vinos de excelencia mundial y descubrir por qué acá se produce la mejor cantidad de vinos del país, llegó el momento de hacerlo.

Recorrer las bodegas de Mendoza es una experiencia que te va a cambiar la forma de entender el vino. No es solo degustar, es conocer historias familiares, procesos artesanales y tradiciones que tienen décadas. La provincia concentra la mayor producción vitivinícola argentina, y las localidades de Maipú, Luján de Cuyo y Godoy Cruz son los epicentros donde encontrás las bodegas más emblemáticas del país. Lo mejor es que todas quedan a una distancia accesible desde la ciudad de Mendoza, perfectas para organizar tu propia ruta del vino sin complicaciones.

Dos formas de recorrer las bodegas: elegí la tuya

Por qué la ruta del vino de Mendoza es el viaje que tenés que hacer este año

Tenés dos opciones y ambas son válidas. La primera es contratar una excursión con alguna de las agencias de viajes o los hoteles de la ciudad: ofrecen tours de medio día, día completo, con almuerzo incluido y visitas a diferentes bodegas según el tiempo. Es cómodo, organizado, y perfecto si preferís que otros manejen mientras vos disfrutás del paisaje.

La segunda opción es más aventurera: visitá las bodegas por tu cuenta. Muchas tienen centros de visitantes donde recibís tours guiados en diferentes horarios. Solo necesitás llamar antes para confirmar disponibilidad. Así tenés total libertad para elegir qué bodegas querés conocer y a qué ritmo explorás. Algunos lugares como Winepass te permiten reservar directamente online.

Las bodegas imprescindibles que no podés perderte

Por qué la ruta del vino de Mendoza es el viaje que tenés que hacer este año

Si llegás a Mendoza, Familia Zuccardi en Maipú es ineludible: combina tradición con tecnología de punta, y sus vinos Malbec son legendarios. Norton en Luján de Cuyo es otra joya, con una historia que se remonta más de cien años. Catena Zapata en Agrelo es la elegancia hecha bodega: la arquitectura, los viñedos y la calidad de sus vinos te van a dejar sin palabras.

La Rural en Coquimbito, Trapiche en Maipú, Chandon para los amantes del espumante, y Salentein en Tunuyán también merecen tu visita. Cada una tiene su propia identidad, sus secretos, sus historias. Terrazas de los Andes, López, Flichman, Lagarde: la lista es larga y todas valen la pena.

Planificá tu viaje sin perder detalles

Lo importante es llamar antes. Los horarios varían según la época del año y la disponibilidad. Si viajás desde Buenos Aires, un vuelo a Mendoza te cuesta entre 150 y 300 dólares según cuándo viajes. Octubre y abril son ideales: clima perfecto, paisajes espectaculares, y la vendimia (la cosecha de uva) es uno de los momentos más mágicos para estar ahí.

Alquilá un auto o contratá un conductor si vas a visitar varias bodegas en un día. Los viñedos están dispersos, pero nada está demasiado lejos. Llevá protector solar, sombrero y ganas de aprender. Las visitas guiadas duran entre una y dos horas, y casi todas terminan con una degustación que te va a sorprender.

Mendoza no es solo un destino de vino, es una lección de pasión, tradición y excelencia. Si todavía no visitaste la provincia, este es el momento. Ponete en contacto con las bodegas, organizá tu ruta y descubrí por qué miles de viajeros argentinos regresan cada año a estos viñedos mágicos frente a la cordillera.

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