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Misiones, el corazón verde de la Argentina: selva, historia y aventuras más allá de Iguazú

Cuando se piensa en la Argentina, la postal clásica suele mostrar la Patagonia infinita o el ritmo porteño. Pero en el extremo noreste late otro universo: verde, húmedo y vibrante. Allí, entre fronteras y grandes ríos, la provincia de Misiones despliega una identidad propia que va mucho más allá de su ícono más famoso, las imponentes Cataratas del Iguazú.

Es cierto: este coloso natural, con sus casi tres kilómetros de extensión, es uno de los espectáculos más impactantes del planeta. El estruendo del agua, la bruma constante y la selva que lo abraza justifican por sí solos el viaje. Sin embargo, quedarse solo con esa imagen sería perderse el corazón profundo de la provincia. Misiones es selva paranaense en estado casi puro, tierra colorada, ríos caudalosos y una biodiversidad que resiste como en pocos rincones del país.

Datos que no sabías sobre la Selva Paranaense - Canal Doce Misiones

El nombre mismo remite a su pasado. En el siglo XVII, los jesuitas levantaron aquí pueblos organizados junto a comunidades guaraníes. De aquellas experiencias —singulares en la historia colonial— sobreviven conjuntos arqueológicos fascinantes. El más emblemático es San Ignacio Miní, donde muros de piedra rojiza, patios y restos de la antigua iglesia permiten imaginar una sociedad que llegó a albergar miles de habitantes. Caminar entre sus ruinas al atardecer, cuando la luz tiñe de naranja la arenisca, es una experiencia cargada de historia y emoción.

Ruinas jesuíticas de San Ignacio de Miní en San Ignacio: 15 opiniones y 91  fotos

También vale la pena visitar Santa Ana, donde la vegetación parece abrazar las construcciones, creando una escena casi cinematográfica, o acercarse a Nuestra Señora de Loreto, que tuvo una de las primeras imprentas de la región. Estos sitios, reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Mundial, invitan a entender una faceta menos conocida de la Argentina.

Para quienes buscan naturaleza en estado salvaje, el rumbo ideal es el Parque Provincial Moconá, dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí. Aquí la selva se conserva casi intacta, con senderos que se internan entre helechos gigantes y árboles centenarios. No es raro imaginar, entre los sonidos del monte, la presencia del yaguareté, símbolo máximo de esta región.

Con protocolos y reserva previa, este fin de semana se podrá visitar el Parque  Provincial Moconá – Enfoque Misiones

La joya del parque son los Saltos del Moconá, una rareza geológica donde el río Uruguay se desploma de manera longitudinal, como si el agua se partiera en dos. A diferencia de Iguazú, estos saltos dependen del caudal: cuando el río baja, aparecen paredes de agua que pueden alcanzar varios metros de altura; si crece, desaparecen bajo la superficie. Visitarlos en gomón es una aventura distinta, más íntima y salvaje.

Otro rincón imperdible es el Salto Encantado, con su cascada principal de más de 60 metros cayendo en una garganta verde. Los miradores y senderos del parque permiten combinar caminatas, baños en pozas naturales y contacto pleno con la selva.

La cascada oculta de Misiones que queda cerca de Iguazú: mide 64 metros e  impacta por su belleza

La mejor época para viajar es entre abril y septiembre, cuando las temperaturas son más suaves y la humedad resulta más llevadera. Eso sí, Misiones es verde todo el año: incluso en verano, las lluvias intensifican la fuerza de ríos y cascadas.

Más que un destino de paso hacia las cataratas, Misiones merece tiempo. Imaginate despertando con el canto de aves selváticas, recorriendo ruinas centenarias o navegando entre saltos escondidos. En esta esquina del país, la Argentina se revela distinta, intensa y profundamente viva.

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