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La joya escondida de Puerto Madero: el museo que guarda las mejores obras del arte argentino
Cuando pensamos en museos porteños, casi siempre vienen a la mente los mismos nombres de siempre. Sin embargo, a orillas del Río de la Plata se esconde una verdadera joya cultural que muchos todavía no descubrieron: el Museo de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, en Puerto Madero.
Tranquilo, elegante y con una de las mejores colecciones de arte argentino del país, este espacio se ganó, sin buscarlo, el título de “museo más infravalorado de Buenos Aires”. Y la verdad es que merece mucho más reconocimiento.

Ubicado en una zona menos transitada del barrio, el museo no llama la atención a primera vista. No tiene multitudes ni largas filas en la entrada, y quizás eso sea parte de su encanto. Una vez que cruzás sus puertas, entendés por qué quienes lo visitan sienten que descubrieron un tesoro escondido. El recorrido invita a caminar sin apuro, detenerse frente a cada obra y disfrutar del silencio, algo cada vez más difícil de encontrar en la ciudad.
El museo alberga gran parte de la colección privada de la familia Fortabat, considerada una de las más importantes de Argentina. Entre sus salas se despliegan piezas fundamentales del arte nacional, con nombres que marcaron época: Antonio Berni, Xul Solar, Emilio Pettoruti, Raquel Forner, Spilimbergo y muchos otros grandes maestros. Es un recorrido que permite entender distintas etapas, estilos y miradas del arte argentino, ideal tanto para especialistas como para quienes recién empiezan a interesarse en el tema.

Pero no todo es producción local. La colección también incluye obras internacionales que suman diversidad y enriquecen la experiencia. Pinturas, esculturas y piezas de distintos períodos conviven de manera armónica, creando un diálogo interesante entre artistas argentinos y figuras de renombre mundial. Esa curaduría cuidada hace que cada sala sorprenda y mantenga el interés durante toda la visita.
Más allá de su muestra permanente, el museo Fortabat se destaca por sus exposiciones temporarias. A lo largo del año presenta propuestas contemporáneas, retrospectivas y cruces entre artistas clásicos y actuales. Es uno de esos espacios donde siempre puede haber algo nuevo para descubrir, sin el estrés de las grandes convocatorias. Ideal para volver varias veces y encontrarse con miradas distintas.

Otro de los grandes atractivos del lugar es su arquitectura. El edificio fue diseñado especialmente para albergar la colección y se caracteriza por su estilo moderno, con líneas limpias y amplios ventanales que conectan el interior con el paisaje del río y el entorno de Puerto Madero. Uno de sus detalles más llamativos es el sistema de techo móvil, que regula la entrada de luz natural según las necesidades de las obras. Este mecanismo no solo protege las piezas, sino que también crea una atmósfera única en cada sala.
A diferencia de otros museos más concurridos, el Fortabat suele ser un espacio sereno, perfecto para recorrer en soledad, en pareja o como plan cultural distinto para el fin de semana. No hay apuro ni ruidos, solo tiempo para contemplar, reflexionar y dejarse llevar por el arte.

Para cerrar la experiencia, nada mejor que pasar por su café, uno de los más lindos de la zona. Desde ahí se puede disfrutar de una vista privilegiada al río y al paisaje urbano, convirtiendo la salida en un plan completo que combina cultura, arquitectura y gastronomía.
Ubicado en Olga Cossettini 141, el museo abre de jueves a domingos de 12 a 20 horas. Si buscás una propuesta diferente en Buenos Aires, lejos del circuito tradicional y con obras de primer nivel, este museo es una parada obligada. Una invitación a redescubrir el arte argentino en un entorno tranquilo y elegante, frente al río. ¿Te animás a conocerlo?
