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Año Nuevo con vista: los mejores paisajes para empezar el 2026 de otra manera
Despedir un año y darle la bienvenida a otro siempre fue un ritual cargado de expectativas. Pero algo cambió. Cada vez más argentinos eligen empezar el 2026 lejos de las mesas largas y los festejos multitudinarios, apostando a escenarios que regalen una emoción distinta: un horizonte abierto, un lago en calma, una sierra iluminada por el último sol del año o el mar extendiéndose hasta perderse de vista.
La tendencia se confirma en los registros de búsquedas y ventas: las escapadas de fin de año hacia destinos con vistas impactantes crecen con fuerza y redefinen la forma de celebrar el 31 de diciembre. No se trata solo de viajar, sino de elegir un entorno que marque simbólicamente el comienzo de un nuevo ciclo.
Costa Atlántica Norte: horizonte infinito y silencio
Pinamar Norte, Mar de las Pampas y Costa Esmeralda se consolidan como favoritos para quienes buscan mar, amplitud y tranquilidad. Sus playas anchas, los médanos altos y la estética natural crean un clima ideal para un Año Nuevo más íntimo.
Aquí no mandan las fiestas masivas, sino las caminatas al atardecer, las cenas sin apuro y los amaneceres frente al océano, cuando el primer sol del año tiñe todo de dorado.

Es una opción muy elegida por familias y grupos de amigos que buscan el contacto con la naturaleza sin resignar servicios, y que encuentran en la vista al mar una forma simple pero poderosa de empezar de nuevo.
Sierras de Córdoba: brindar desde lo alto
El Valle de Calamuchita, Mina Clavero y Villa General Belgrano viven un notable auge en estas fechas. Las sierras ofrecen algo difícil de igualar: terrazas naturales con panorámicas amplias, cielos abiertos y una paleta de colores que se vuelve inolvidable al caer la tarde.

En los últimos años, muchas cabañas y hosterías sumaron decks elevados, fogones panorámicos y espacios pensados para celebrar al aire libre. El silencio se transforma en el mejor aliado para quienes buscan cerrar el año con calma y empezar el siguiente con energía renovada.
San Luis: el encanto del cielo estrellado
San Luis es la sorpresa de la temporada y gana terreno con una propuesta diferente: el llamado “turismo de cielo abierto”. Sus valles y sierras, con baja contaminación lumínica, permiten vivir una experiencia poco común en estas fechas: recibir el Año Nuevo bajo un manto de estrellas.

Merlo, Potrero de los Funes y el corredor serrano central atraen a viajeros que priorizan lo contemplativo. Aquí el brindis muchas veces se hace mirando hacia arriba, dejando que el cielo nocturno sea parte del ritual. Ideal para quienes buscan desconectar del ruido y reconectar con lo esencial.
San Martín de los Andes: postal patagónica para empezar el año
Entre lagos, bosques y montañas, San Martín de los Andes se afirma como uno de los escenarios más inspiradores para recibir el 2026. El Lago Lácar es el gran protagonista: sus reflejos, los atardeceres rosados y la calma patagónica construyen una atmósfera única.

Las vistas al lago, los miradores naturales y las excursiones especiales del 31 convierten al destino en una opción soñada para quienes quieren un comienzo de año distinto, envuelto en naturaleza y belleza.
Un nuevo ritual de fin de año
Detrás de esta tendencia hay algo más que moda. Crece la necesidad de cerrar etapas en calma, de vivir experiencias visuales memorables y de priorizar la emoción por sobre el lujo. Brindar frente a un lago, desde una sierra o junto al mar se vuelve un gesto simbólico: empezar el año en un lugar que diga, sin palabras, cómo queremos sentirnos.
Quizás por eso, este 2026 muchos argentinos no mirarán el reloj a medianoche, sino el paisaje que eligieron para acompañar el primer brindis del año.
